miércoles, 14 de diciembre de 2011

2010 | dramaturgía y dirección | Permanente. Absurdo disparatado realista

Permanente. Absurdo disparatado realista.

10 Mujeres puertas adentro,
atrapadas por una doctrina hogareña y por la plasticidad del tiempo.

Elenco: 
Aín Andres, Alicia Montero, Angela Gandini , Ana Clara Ríos, Balbina Rodríguez , Fernanda Bonansea,  Florencia Reyes, Kiki Soma,  Nadia Ramirez, Stela Maris Seleme.

Dramaturgía y dirección:
Sebastián Fanello 

Permanente es el resultado de meses de investigación sobre la potente teatralidad que nos habita en nuestro cotidiano y que se manifiesta verborragicamente en nuestro lenguaje. Utilizando el diálogo como conducto, el lenguaje puede reconocerse no-solemne. En esa pérdida de solemnidad las palabras se las ingenian para ser potencialmente dramáticas e irradiar teatralidad, configurando personajes que se hacen fuertes por su decir. Decir es aquello que el antihéroe o la antiheroína hacen, el discurso se vuelve la herramienta patética de salvación. Y maneras de salvarse, hay muchas. Atrás del decir quedó la acción, detrás del decir más cotidiano y más lavado, las palabras se vacían y como espectadorxs enloquecemos en la búsqueda de su sentido. En esta oportunidad el elenco adoptó la siguiente leyenda: Nada más atractivo que el sin sentido, el lugar donde habita el vacío que nos obliga a rellenar.
El vacío comunicacional es una constante que permanece. Goodbye Stanislavsky encontró en la diégesis contemporánea un diálogo DISPARATADO donde una vez más, como en el absurdo SOMOS INCAPACES DE COMUNICARNOS. Es así que bordeando esta estética se inscribe la dramaturgia de PERMANENTE, sin dejar de ser realista, cotidiana y hasta por momentos “Border”.
Es una posible estética dramatúrgica en la cual la PALABRA se prioriza por sobre la acción y la caracterización de los personajes. La PALABRA no se vuelve fundamental por su sentido semántico, sintáctico o gramatical. Sino que se vuelve importante por su INCOHERENCIA, por su inadecuada contextualización y por su incapacidad de generar vínculos sólidos de comunicación y en consecuencia VINCULOS SÓLIDOS ENTRE LOS PERSONAJES. A diferencia de la gran tradición del teatro del absurdo, esta tendencia representativa EVIDENCIA REFERENCIAS A LA REALIDAD. Es posible identificar a estos personajes en la realidad que ha trascendido los códigos del lenguaje mostrando personajes que viven en un apacible estado de INCOMUNICACIÓN, inmersxs en un sistema en el cual se NATURALIZA lo trágico y en donde el bienestar queda supeditado a DECIR, a perderse en un DISCURSO INACTIVO, INERTE con tintes de heroísmo frustrado, en donde sentir o vivenciar un progreso, una evolución o una trascendencia es imposible. Nada se hará por cambiar este devenir y quien sabe que puede hacerse. No es la intención de Permanente bajar sentencias signicas. Tampoco es clara la intención. En fin, en esta historia el tiempo va y viene, el tiempo es una constante, el tiempo es visual porque lo ven pasar, porque alguna vez, algo pasó que lxs marcó. En algún momento de sus vidas quedaron encapsuladxs en una involución y volverán a ese momento para recordarlo de forma cotidiana y de manera constante
Absurdo Disparatado Realista, ha sido un nomenclador útil para centrarnos en nuestro procedimiento de investigación sobre el diálogo. Lxs espectadorxs se encontrarán con un drama de cruda realidad, con una anécdota en tiempo real, donde todo parece ser una constante.
Siguiendo con la delgada línea que separa la ficción de la realidad y buscando la renovación escénica nos embarcamos con este grupo de once actrices a indagar sobre los diálogos del disparate. Un disparate reconocible que bordea los limites del absurdo sin llegar a inscribirse en el. Hemos decidido convertirlo en un género que se alimenta de las dramaturgías de la multiplicidad de sentido, ¿Por qué lo hicimos? No lo sabemos. No tenemos muy en claro su evolución y nos gusta, por el solo hecho de dejarle propios márgenes al azar, al error, al caos que tanta incertidumbre generan en la escena.


Fotografía: Andres Bar Sarda
Fotografía Jeremías Sartori
Fotografía Jeremías Sartori
Fotografía Jeremías Sartori
Fotografía Jeremías Sartori
Fotografía Andres Bar Sarda

video trailer realizado por videas producciones

sábado, 15 de octubre de 2011

2010 | actuación | La fin del mundo (Lado A y Lado B) | de Luis Sarlinga

Un asfixiante pozo puede ser el hogar más cálido y también el más terrible... sobre todo cuando el afuera es amenazante y las posibilidades de invasión son cada vez más palpables... Nuestro refugio puede convertirse en nuestra tumba, nuestra necesidad imperiosa de huir puede derivar en destrucción...
La obra “La fin del mundo” fue creada a partir de improvisaciones que generaron un trabajo colectivo de dramaturgia, la historia de dos personajes bastante estúpidos que se relacionan desde el juego verbal a través de un discurso sin sentido, donde las palabras valen más por cómo suenan y a qué universos ajenos y lejanos remiten, que por su significado real.
Así, puede concebirse como una pieza que se inscribe de pleno en la tradición del teatro del absurdo, pues el texto, articulado en diálogos fragmentarios, sin referencialidades claras y rayano muchas veces en el disparate, da cuenta de una ruptura del circuito comunicativo. Los diálogos son circulares. Los personajes intentan una y otra vez asir una realidad extraña y dislocada y viven la imposibilidad de accionar sobre ella, o bien intentan hacerlo desde lugares absurdos y contradictorios. Tati y Mele se encuentran en un pozo, literal o metafórico, transitan una permanente espera y mantienen una dinámica relacional basada en la paranoia, la desconfianza, la contradicción y la ansiedad por un cambio de situación, en un vínculo que mucho nos recuerda al de Vladimir y Estragón, en “Esperando a Godot” . Su vida se reduce a la reiteración de hábitos cotidianos que revelan el esquema circular del encierro...
Con el devenir de los ensayos, comprendimos otras cosas y empezamos a percibir que detrás de lo aparente había una verdad visceral que pedia ser reveladar. Lo que sucedió fue que el juego de la representación y la comunicación que aparecía en cada ensayo también podía ser leído desde otra perspectiva, desde un estado anímico y asi, las frases dichas desde la estupidez podían ser dichas desde el cinismo dando a la luz otro universo de significados. Tati y Mele eran dos estúpidos en el sentido literal del término, y fue por eso que en un principio trabajamos en clave de clown; pero esta nueva revelación indicaba que Tati y Mele eran también dos necios en el sentido “político” o “ciudadano” del término, si podemos llamar así a las personas que por prejuicios, estatus y demás cuestiones que la máscara social impone, son incapaces de vivir en la medida real de sus deseos. Esta segunda mirada de la obra, entonces, demandaba otra puesta en escena, otros personajes, otra manera de decir…
Si los personajes de la primera puesta se acercaban a “Los Payasos” de Fellini o al memorable personaje de Gelsomina en “La Strada”, los de la segunda se identificaban más con el infierno de Sartre en “A puerta cerrada”
De este modo apareció la “idea loca” de realizar dos puestas de la misma obra: la misma historia, pero que puede ser leída y percibida desde lugares distintos y hasta opuestos. A esto se le sumaron dos códigos de actuación distintos, Uno era extrovertido y expresionista, lanzado a la búsqueda del estereotipo y de la comedia del arte, El otro frio y realista para que mostrase la esencia casi sociópata de aquellos que pasan por “normales”. Un tema aparte, resuena en el titulo que elegimos para nuestra obra, “La fin del mundo”, indica antes que nada la obsesión milenarista que se ha puesto tristemente de moda una vez más, a causa de un mundo desequilibrado por la violencia, el consumismo y la insensibilidad ecológica. Por otra parte, nos recuerda que el verdadero fin del mundo implica la incomunicación entre los hombres y el aburrimiento consecuente. Es esta la única razón por la cual uno podría concebir la finalización de esta amable utopia que es la Humanidad.
El LADO A es la máscara y el LADO B, la sombra…¿O al revés? ¿Es la máscara aquello que nos imponemos para la vida social… y la Sombra lo que ocultamos y a veces ni siquiera nosotros mismos conocemos? ¿Es la máscara el Dr. Jekill y la sombra Mr. Hyde? ¿Es la máscara la mentira y la sombra la verdad? ¿Pueden definirse estos términos como opuestos tan categóricos? La puesta en escena del LADO A recrea un pozo real, un antiguo aljibe que se ha convertido en el hogar de Tati y Mele. La puesta en escena del LADO B recrea un comedor de cualquier casa, un pozo metafórico, pues Tati y Mele parecen concentrar toda su vida en cada punta de una suntuosa mesa donde un candelabro apenas ilumina.


jueves, 15 de septiembre de 2011

2009 | dirección | Cada casa es un mundo | work in progress |

Como cierre del taller anual del ciclo 2009 decidimos realizar un experimento dentro de una casa. La idea era darle a lxs espectadorxs la posibilidad de visitar la intimidad de siete mujeres dentro de la casa. Cada una representaba patrones medianamente convencionales y habitaban sus  propios espacios. Dos situaciones las reunia a todas exasperadas haciendo del público un integrante más de la situación. La visita duraba 30 minutos y lxs espectadorxs recibían un reglamento que debían respetar: podían acomodarse en ciertos lugares, entrar a otros, pero debían retirarse cuando una señal en el televisor se los indicaba. Cada casa es un mundo fue el germén de la dramaturgia de "Permanente". Una experiencia más en donde Goodbye Stanislavsky encontró la deconstrucción de las maquinarias teatrales.